¡VIVIENDO EN PRIMERA PERSONA LOS VALORES DE SAN LUIS GUANELLA!.
17 de Noviembre de 2025
Como cada año, en el Centro de Día Socioeducativo Don Guanella hemos celebrado la Semana Don Guanella, un tiempo de encuentro, reflexión y conmemoración en torno a la figura de San Luis Guanella. Durante estos días, todas las personas que formamos parte del centro —niñas, niños y adolescentes, junto a trabajadoras y personas voluntarias— participamos y organizamos diversas actividades que nos invitan a redescubrir su legado y a poner en práctica los valores que él nos transmitió.
Porque, ¿qué mejor manera de recordar y conocer la figura de San Luis Guanella que vivir en primera persona los valores que él promovía?
Con el grupo de Superpeques exploramos la importancia de cuidar nuestra casa, el planeta Tierra, y de valorar la gran familia que formamos todas las personas. Habitar la Tierra implica asumir un rol activo en su protección, por lo que conversamos sobre el consumo responsable, la sostenibilidad y el uso consciente de los recursos.
Cantando de la mano del padre Andrés, recordamos a través de una de sus canciones que “esta tierra es nuestra casa, cuidemos nuestro hogar”. Aprendimos a tratar el planeta con ternura, respetando a los animales, los ríos, los mares, y diciendo no al plástico que tarda siglos en desaparecer. Cada estrofa nos hizo sentirnos parte de un mundo nuevo, donde nuestras acciones pequeñas, como reciclar o cuidar el entorno, pueden marcar la diferencia y agradecerle a la naturaleza todo lo que nos brinda.
Para finalizar, a través de la música y la magia, creamos un árbol de valores, cuyas hojas representan los valores guanelianos relacionados con el cuidado y el amor por la Tierra. Cada hoja recordaba la importancia de la solidaridad, la responsabilidad y la ternura en nuestras acciones, transformando la reflexión en una experiencia viva, participativa y llena de alegría.
Con los grupos de infancia y adolescencia, creamos espacios de encuentro intergeneracional junto a personas mayores de la Fundación Amigos de los Mayores. Los días previos a los encuentros trabajamos con los grupos en la preparación de preguntas, con la intención de conocer mejor sus experiencias y escuchar sus historias.
Estos encuentros estuvieron llenos de empatía, conscientes de que muchas veces este colectivo sufre discriminación, es infantilizado o se encuentra solo. A través del diálogo, la escucha activa y pequeños gestos de atención y cuidado, niños, niñas y adolescentes pudieron experimentar cómo la solidaridad, el respeto y la justicia se traducen en acciones concretas que transforman relaciones y fortalecen los lazos humanos. Estas actividades nos invitaron a reflexionar sobre nuestra responsabilidad en la construcción de una comunidad más inclusiva, donde cada persona, sin importar su edad, sea reconocida y valorada. Así, la Semana Don Guanella se convirtió en un espacio de crecimiento, alegría compartida y conexión verdadera entre generaciones.
Para cerrar las sesiones, cada grupo pidió un consejo a las personas mayores. Entre las recomendaciones surgieron mensajes llenos de sabiduría: querer y cuidar a la familia, divertirse, dar importancia a los estudios y actuar siempre con sinceridad. Valores fundamentales que tuvimos la oportunidad de transmitir de generación en generación.
Posteriormente, niños, niñas y adolescentes compartieron las experiencias y datos que más les habían llamado la atención, destacando vivencias relacionadas con viajes, historias de duelo y superación, y recorridos académicos y profesionales. Estas reflexiones nos permitieron reconocer la riqueza de la vida de las personas mayores y comprender cómo cada historia, cada consejo y cada experiencia contribuyen a fortalecer los lazos entre generaciones y enriquecer nuestra comunidad.
Para culminar la semana, cada grupo compartió sus vivencias y aprendizajes con toda la comunidad del centro, poniendo en común los valores trabajados: el cuidado de la Tierra, la solidaridad, el
respeto, la ternura, la justicia, la responsabilidad y la empatía desarrollada en los encuentros intergeneracionales. Cada relato reforzó el sentido de pertenencia y la conexión entre los grupos, demostrando que los valores se viven mejor cuando se comparten.
Como cierre simbólico, los grupos prepararon una ofrenda que representaba al centro y los valores aprendidos, entregada en la misa del domingo dedicada a San Luis Guanella. Esta actividad permitió a niñas, niños y adolescentes comprender cómo sus aprendizajes trascienden, llevando un mensaje de amor, cuidado y fraternidad a toda la comunidad.
Arancha Castón – Coordinadora adolescencia